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Límulus

Eduardo Herrera El arte de hacer

Eduardo.frente

Fotografías por Toumani Camara

Conocer la vida de Eduardo Herrera es adentrarse en un mundo en el que las cosas se pueden realizar hasta materializarse. Hijo de un entusiasta restaurantero y coleccionista de arte, Eduardo estudió arquitectura y se dedica a la joyería, al diseño y al arte. Pero quizás su mejor obra sea su departamento que ha remodelado, decorado y amueblado con sus propias manos. Se nota un enorme cariño por la factura, por la creación y por la vida cotidiana. Mientras recorríamos el departamento, la azotea, la galería de su padre y la tienda, nos explicaba la historia de cada objeto y cada recoveco con una pasión que lo hacía brincar rápidamente de una idea a otra. Eduardo es el epítome del Bricoleur; un Robinson Crusoe que construye su mundo día a día. Nos abre su departamento en un edificio Art Decó en la calle de Ámsterdam de la colonia Condesa.  SONY DSC Eduardo Herrera: Yo soy arquitecto y junto con Cris, mi novia, lo arreglamos. Todo el piso es original, el mismo de los pasillos y de la planta baja. En algunas zonas el inquilino anterior lo picó, por eso lo quitamos y en la cocina levantamos la loza. Todo esto lo hace Cris: cerámica con plata —señalando unas piezas de animales. Conservamos las cenefas, pintamos todo y metimos muchas plantas. Hemos ido haciendo todos los muebles o los hemos recuperado y con el desperdicio de madera hicimos las puertas. SONY DSC Estas —muestra unos cuadros con diferentes planos superpuestos y diseños geométricos— comenzaron como exploraciones sin saber muy bien el objetivo. Ahora hago joyería y me está yendo muy bien pero no quiero dejar la arquitectura. Cuando empecé a estudiar arquitectura hice una libretita llena de dibujos así y los recorté. De ahí nació la idea de hacer estas piezas que son muy arquitectónicas, muy planas aunque varios planos llevan a un volumen. SONY DSC Límulus: ¿Cómo crees que la arquitectura influye en lo que haces? EH: La arquitectura en sí, no sé. Influye la formación arquitectónica. Me dio un enfoque muy técnico, me ayudó a resolver todo detalladamente para que saliera de la mejor manera. Con la joyería, primero hago bocetos, luego planos, luego ensambles; es muy técnico. Como arquitecto todo es muy geométrico y en la joyería me volví más orgánico, la línea recta desapareció. A veces me da más miedo lo orgánico porque es más difícil, pero tenemos muy buena mano de obra. Al final, mis procesos son razonados: la arquitectura, el diseño y la joyería. Hay que aterrizarlo para construir. SONY DSC L: Antes de comenzar un diseño, ¿investigas materiales y técnicas? EH: Antes era muy rígido. Cuando trabajé con Gabriel Macotela en sexto semestre para hacer una maqueta, él me decía que no había que pensar tanto y sólo dibujarlo. Así que dejé atrás ciertos preceptos. Obviamente hay una intención, una idea, y la tienes que ir resolviendo. En el proceso está mi investigación. L: ¿Cómo llegaste a la joyería? EH: El papá de Cris me contó de un inglés llamado William Spratling, considerado el padre de la joyería moderna, que vivía en Taxco. Me aconsejó hacer lo mismo. Después, un día caminando por la Roma, me encontré un lugar llamado 9/25 donde imparten clases de joyería. Durante dos meses, tomé unos cursos y aprendí a soldar, a calar, etc. No aprendí estas técnicas para llevarlas a cabo. Es como si estudiaras arquitectura para ser albañil. Al final tú no te vas a poner a levantar el muro. Hay gente que lleva treinta años haciéndolo y no lo vas a hacer mejor. En joyería debes conocer los procesos para poder diseñar a partir de ellos. Las ideas y las formas nacen de los procesos, no puede ser de otra manera. En cuanto a la investigación, no me encanta ver libros porque empiezo a dudar de mis ideas y siento que no voy a poder hacer nada. Me inspiro, para la joyería, en el lugar en el que vivo, el rancho de Taxco el viejo. Me inspiro en los paisajes, los montes, los árboles que son increíbles, los pájaros en las tardes y las cascadas. Al principio mis dibujos eran muy arquitectónicos: hacía dijecitos cuadrados… Pero de pronto un día no sé qué pasó, diseñé un collar que me llevó a otro, y así sucesivamente. En la universidad aprendes tendencias, lo que es y lo que debe ser. Allá los muros son de tierra, sin cimientos; sumergido allí uno se va sensibilizando de otra manera. Nos enseña su colección de piedras y nos cuenta que Cris y su abuelo también las coleccionaban. “Eso es arquitectura” dice de la piedra.  piedra.1 Nos muestra sus obras y comenta: “Mi intención es sólo hacerlo. Lo metí a un concurso hace poco y vi que habían ganado unos vasos de Starbucks… Éste es un zoom a una mazorca, éste a una hoja de chayote y éste a unos gusanos que atacan al maíz. Éste lo vio una señora que compraba joyería, se llevó cinco para una galería y se vendió una.” SONY DSC Después nos lleva a la azotea del edificio con varios cactus, plantas y muebles que ellos mismos hicieron. SONY DSC El departamento está ubicado en el edificio del restaurante Specia. Nos dice: nos lo ha dado todo. El edificio, está catalogado y es de estilo Art Decó. Eduardo nos cuenta cómo soñaba desde pequeño con tener allí un departamento y de su amor por este estilo arquitectónico, su favorito. En la tienda que se encuentra en la planta baja, nos cuenta que el lugar no tiene permiso y por más que lo han intentado conseguir por la vía recta, no se puede. Sólo puede abrirlo viernes, sábados y domingos. Cuando tenga el permiso piensa abrir los dos locales continuos para exhibir también las piezas de Cris. showroom.5 L: ¿Tú hiciste los maniquís? Cris responde por él: “Sí, también trabaja cerámica, hace de todo, hasta cocina. Él hizo el molde en nuestro taller de cerámica con alambre y cinta adhesiva y el ceramista le hizo un molde grandotote para que él lo pudiera cortar antes de cocerlo. Toma el collar y cada maniquí lo corta según el collar.” L: ¿Tú trabajas el metal desde hace mucho? —Le preguntamos a Cris. Cris: Mi abuelito comenzó a los catorce años a trabajar en el taller de Spratling. De chiquitas, jugando, nos sentaban a hacer cosas. Después mi madre comenzó a vender en una tienda en Estados Unidos. Alejandra (su hermana) dibujaba muchas muñequitas y mi madre hacía prendedores de esas muñequitas. Comenzó a venderlas y la gente las comenzó a coleccionar. Lo que sea que dibujábamos, mi madre lo hacía prendedor. showroom.2 L: ¿En dónde se conocieron ustedes dos? C: En Acapulco. Mi hermana, que estudiaba con él, andaba con Jorge, su amigo. Fuimos de viaje de generación y yo me pegué. L: ¿Cómo fue que le presentaste el metal a Eduardo? C: A veces me iba a visitar al rancho. Estaba aburrido y hacía sillas, y en una de esas le dibujó una pieza al platero. showroom.6 Eduardo continúa: Luego yo quería abrir este lugar como galería de arte. Pero en ese entonces tomaba las clases de joyería en la Roma. Dejé un poco los muebles y me fui a Taxco. Así conocí el metal. La mayoría de mis “clases” han sido allá, aprendiendo sobre todo del maestro platero de mi taller. El señor tiene como cuarenta años y desde los seis ya estaba en eso. Su tío abuelo que tiene 83 años, tiene toda la experiencia del mundo y se lo cuenta al sobrino. A nadie más que a su sobrino, que es el jefe del taller. Después Cris agrega: Por eso estas piezas tienen truquitos de hace años que ni mis trabajadores saben hacer. showroom.4 L: En el mismo sentido en que nos hablabas del significado de tus piezas arquitectónicas, ¿qué significado toma el metal para ti?  EH: Pues no es algo muy simbólico, al principio no entendía, por ejemplo cómo se hace un tenedor. En Taxco veo cómo trabaja la gente y todo lo que se puede aprender de la plata: se compra en bolitas llamadas granalla, se funden y la ves líquida, la vacían, se enfría y es un tabique así de gordo de un kilo. Eso lo pasan por un rodillo, se trabaja, se martilla y le dan forma. Ver que con un dibujo eso se puede transformar en piezas de metal es algo increíble. Desde hace miles y miles de años la gente ya se colgaba joyas. Es increíble ver todo esto que sale de la tierra, al final todo es materia prima transformada en piezas. Es algo increíble. L: ¿Qué representa para ti la ornamentación del cuerpo? EH: Antes pensaba que entre más sobrio mejor. A mí no me gustaba la joyería y me preguntaba para qué se cuelga joyas la gente. Sobre todo cuando me pedían que plateara las piezas. Al principio, quería trabajar en cobre y en piedras chafas, no le veía ningún valor a la plata, ni a su brillo. De pronto empiezas a ver que si una mujer guapa se pone una pieza, algo le pasa. Afecta a su físico de manera negativa o positiva. Es muy gratificante para mí porque, por ejemplo, mis cuadros nadie los puede usar. A lo mucho los vas a ver en una pared, tal vez en una galería o en un museo. Sin embargo, esto que también hago viste a la gente y me gusta. L: ¿Tienes planes para el futuro?  EH: Sí, casarme con Cris, tener hijitos… Voy a seguir con la joyería. Estoy enamorado de estas piezas. Todo el proceso me apasiona así como ver que la gente entra y compra. Hasta el momento sólo he hecho collares y pulseras. Quiero hacer anillos y aretes. Hacer piezas más grandes. Allá en el rancho hay un terreno con una casa derrumbada. La vamos a demoler y allí vamos a construir una casa Cris y yo. Pensando en los tecorrales, en el departamento, en el rancho… Hasta queremos desviar un cacho del río para que adorne los espacios de la casa y vuelva a salir. showroom.Eduardo.y.Cris Pienso que el significado de la ornamentación, si bien no es obligatorio, es necesario para el alma. No lo sé con la joyería actual. Tengo un libro de joyería moderna que me regaló mi padre y mucho me parece tomada de pelo. De pronto veo un collar hecho con cables de teléfono y ese tipo de cosas… No es que no estén bien, pero siento que pasamos por un momento de deshumanización. L: Es el valor de la idea y claramente tu búsqueda está en el valor de la belleza. De la plástica, de la estética, en poder manejar materiales. Ornamentar al cuerpo, al final, es ornamentar al espíritu.

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