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Límulus


La Carpintería Mx

Texto por Mar Gámiz

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Fotografías por Toumani Camara

Cuando hablamos de los oficios que se realizan en México cotidianamente no es común detenerse a pensar qué tan antigua es determinada profesión ejercida ni cómo fue que la persona que la desempeña aprendió a realizarla. Quizá alguien se sorprenderá al enterarse de que antes de la llegada de los españoles, en el territorio mexicano ya se habían desarrollado, con grande pericia, la mayoría de los oficios que ahora continúan vigentes.

Tal es el caso de la carpintería, uno de los oficios que fray Bernardino de Sahagún describe en su Historia general de las cosas de la Nueva España en el siglo XVI, una de las crónicas que mejor rescatan tanto la filosofía y la teología mexica, como varios aspectos de la vida cotidiana. En ella, Sahagún dice de los carpinteros:

“El carpintero es de su oficio hacer lo siguiente: cortar con hacha, hender las vigas y hacer trozos, y aserrar, cortar ramos de árboles y hender con cuñas cualquier madera. El buen carpintero suele medir y compasar la madera con nivel, y labrarla con la juntera para que vaya derecha, y acepillar, emparejar y entarugar, y encajar unas tablas con otras, y poner las vigas en concierto sobre las paredes; al fin, ser diestro en su oficio.”1

Durante la colonia, los legisladores se las vieron negras tratando de dar una personalidad civil a los talleres y de normar el pago de los distintos tipos de aprendices, así como el tipo de contrato que establecería el maestro con el artesano y de éstos con el veedor. Ante la imperante necesidad de construir nuevas casas para los conquistadores, el gremio de los carpinteros fue de los primeros en recibir sus ordenanzas.2

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Así, la carpintería ha sido una práctica habitual en el territorio mexicano por más de quinientos años, y por ende, se esperaría que en un carpintero contemporáneo se reúnan a un tiempo técnicas tradicionales respecto al tratamiento de la madera y visiones novedosas en cuanto a diseño y uso de nuevas tecnologías se refiere.

Un ejemplo de esto es La Carpintería Mx, un taller dirigido por Ricardo Rodríguez. Hijo de carpintero, Ricardo no pensaba dedicarse a esta práctica, aunque tenía natural cercanía con ella. Estudió Diseño Industrial en la UNAM y, por un periodo, la vida lo llevó a trabajar en medios digitales y producción. Un buen día tuvo la necesidad de vestir su casa y no encontró muebles que fueran de su completo agrado, bien porque el material no era bueno, bien porque el diseño no le gustaba. Entonces decidió hacer los suyos en el taller de su padre.

Los fabricó con materiales y técnicas comúnmente empleados en el gremio, sumando los conocimeintos adquiridos en la universidad a las formas de producción más habituales en la ciudad. Mientras los iba terminando, les fue tomando fotografías, que subió a un sitio web. Sin darse cuenta, estaba empezando a diseñar la imagen que tendría su futuro taller. Poco a poco, sus conocidos le pidieron que hiciera muebles para ellos, y fue entonces cuando Ricardo empezó a dedicar más tiempo del que tenía libre a la carpintería. Al adentrarse en el oficio, se encontró con una actividad de estimulación constante (se preguntaba dónde encontrar las mejores maderas, cómo combinar nuevas técnicas con las que ya conocía que utilizaba su padre, cómo consolidar lo anterior en un proyecto de diseño) dejó su trabajo anterior y abrió La Carpintería Mx.

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Aunque todavía es joven, La Carpintería Mx ha establecido ciertos objetivos. Por un lado, sabe que es importante generar un puente entre los lenguajes del diseño y de los productores para crear procesos de colaboración más que de subordinación y, por otro, considera necesario mejorar la calidad de los productos a través de revalorar los procesos artesanales y lo hecho a mano en el mundo globalizado.

Además, partiendo de que cualquier objeto encierra en su concepción, producción y distribución un código de valores, la Carpintería Mx reitera los siguientes puntos: el uso de materias primas de calidad, la función del objeto y el valor del trabajo. La reunión de estos tres puntos es la que determina la forma estética de las piezas de mobiliario.

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

Los dos primeros ejes son temas manidos en el ámbito del diseño, por ello, nos enfocaremos en el tercer valor: el trabajo. La Carpintería Mx investiga lo relativo a los procesos de un solo material con el fin de adquirir el domino en el trabajo de éste (agotar sus posibilidades de manipulación). La manera de lograr lo anterior es formar carpinteros “a largo plazo”, mejorar las condiciones trabajo, sensibilizar a los clientes sobre el valor de lo hecho a mano y aprender del saber histórico del oficio para aplicarlo a técnicas contemporáneas.

Como planes a futuro, La Carpintería Mx busca generar conciencia respecto al cuidado de los muebles, piezas funcionales cuyos materiales son de buena calidad y durables. Esto se suma a un movimiento que trata de construir una identidad a partir de lo bien hecho a mano, porque la mano de obra es un recurso potencial en México, que no debe ser constreñido dentro de los límites del floklore.


Timelapse por Javier Romero y Rafael Coutou

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

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Fotografía de Ricardo Rodríguez

1. Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, México: Porrúa, 2006, p. 536. 2. José María Lorenzo Macías, “La aplicación de las ordenanzas del gremio de los carpinteros en el siglo XVI: el caso de Juan Gordillo contra su reino”. Se puede consultar el .pdf aquí: http://www.analesiie.unam.mx/pdf/83_153-177.pdf

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