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Límulus

La mirada de Dios, o el paisaje abstracto Pablo López Luz

Texto por Fátima Khayar

Estamos en la época de lo simultáneo, estamos en la época de la yuxtaposición, en la época de lo próximo y lo lejano, de lo uno al lado de lo otro, de lo disperso. Estamos en un momento en que el mundo se experimenta, creo, menos como una gran vida que se desarrolla a través del tiempo que como una red que une puntos y se entreteje.
—Michel Foucault, “De los espacios otros”, conferencia dictada en el Cercle d’études architecturales el 14 de marzo 14 de 1967

Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico,-IV,-2006(opcionB)

Fotografías de Pablo López Luz

En marzo de 2011 llegué a la ciudad de Tapachula con la intensión de descubrir el mundo de las representaciones geográficas de los migrantes en tránsito por esta ciudad. Para comprobar mis hipótesis, me dispuse a trabajar a través de diferentes métodos, siendo la cartografía, uno de los más importantes. Le pediría a los migrantes que realizaran un mapa de Tapachula y otro de su ruta. Sin embargo, poco tardé en comprobar que los mapas son abstracciones y que la visión de Dios genera cierta tensión cognitiva y tal vez, incluso, existencial.

Colonia-5-de-Mayo,-Acapulco,-Guerrero,-2009

Las fotografías de Pablo López Luz nos recuerdan esta tensión. Su paisajismo aéreo nos muestra una imagen irreal del espacio, una imagen abstracta que nos sobrecoge al tiempo que nos incomoda. ¡Qué fantasía ver desde el cielo! ¡Conocer todo lo que está pasando en un mismo instante! ¡Todo lo que puede pasar!

Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico,-XIII Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico,-VI,-2006

Sospecho que se trata de una deformación profesional, pero cuando vi el trabajo de López Luz por primera vez, en la exposición “Panorámica” del Museo de Bellas Artes, rápidamente pensé en los secretos escondidos detrás de la fotografía, más precisamente, en la infinidad de secretos que en simultáneo tenían lugar allí, mientras el fotógrafo sobrevolaba Acapulco o el Distrito Federal. ¿Cuánta gente estaría haciendo el amor?; ¿cuánta gente estaría viendo televisión?; ¿cuánta gente estaría teniendo un accidente doméstico, acariciando a su mascota o comprobando que aquel plan infalible no había funcionado? ¡Saberlo todo, verlo todo, entenderlo todo! Pero más allá de las fantasías profesionales que incluyen estudios estadísticos y planes de desarrollo basados en matrices de secretos, creo que el trabajo de López Luz cuestiona las categorías con las que solemos juzgar nuestros espacios de vida.
Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico-XXIII,-2006

Para la gente-de-a-pie, como dicen los antropólogos, el tiempo no se puede entender aislado de otras dos variables: el espacio y la materia. Así, el tiempo es perceptible sólo a través del movimiento de la materia en el espacio, equivalente a cómo nos movemos en el territorio. Los lugares que componen nuestro espacio de vida forman una red de significados que tiene sentido para nosotros en lo cotidiano. La apropiación del espacio ocurre cuando le imprimimos un orden a esos lugares: jerarquizamos así nuestro territorio.

Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico-V-(buena),-2006

Hay lugares sagrados y lugares profanos, lugares del ocio, del trabajo, de la vida familiar; lugares que nos llevan a otros; lugares de lo público y lo privado, etc. Ahora bien, ¿qué pasa cuando vemos que nuestros lugares nos son más que puntos en una red horizontal? ¿Cuando comprobamos que de manera natural nuestras jerarquías no existen?

Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico,-XII,-2006 Carretera-Mexico-Acapulco-I,-2009

Según Michel Foucault, la verdadera revolución que provocó Galileo, no fue tanto el haber descubierto que la tierra giraba alrededor del sol, sino haber señalado que el espacio era infinito, e infinitamente abierto y continuo. Al comprobar que la tierra giraba, los lugares se convirtieron en puntos en movimiento: la jerarquía se disolvió y la extensión sustituyó a la localización.
Vista-Aerea-de-la-Ciudad-de-Mexico-XXV,-2006

Los paisajes de López Luz son escenarios de lo eterno. De la conquista territorial que no conoce límites. Las montañas están cubiertas por personas, carreteras, una tras otra hacía el infinito. Como si fueran olas en un mar de gente, estos paisajes se perpetúan en nuestra imaginación. Sentimos el movimiento, el vértigo del progreso. El contraste con aquellas imágenes de páramos deshabitados es prueba de nuestra tendencia a expandirnos, a probar nuestros límites, a destruirlos.

Pablo López Luz nació en la Ciudad de Mexico en el año de 1979. Ha expuesto su obra en México, así como en EUA, Londres, España, Paris, Brasil, Argentina, Japón, China y Rusia. Sus imágenes han sido reproducidas en muchas publicaciones y su trabajo forma parte de las colecciones del SFMOMA (Museo de Arte Moderno de San Francisco), la colección Mellon (Mellon Bank Collection), a colección de fotografía Lationamericana Stanislas Ponitaowsky, el Museo de Arte Moderno de México, la colección Gellman de la Fundación Vergel, la Colección de fotografía Lationamericana Anna Gamazo de Abelló y la colección del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

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Fátima Khayar Cámara nació en la ciudad de México en 1984. Estudió sociología en la UNAM y Estudios Regionales en el Instituto Mora. Se especializa en migración y en temas de apropiación del espacio por poblaciones en tránsito.

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